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análisis post-partido

Eso que acaba de pasar en Butarque: análisis real de un partido que nos ha dejado sin palabras

Acabamos de ver jugar a nuestros pepinos y tengo que analizar esto sin llorar. Aquí va todo lo que sucedió, pase a pase.

17 de junio de 2026

Eso que acaba de pasar en Butarque: análisis real de un partido que nos ha dejado sin palabras

¿Qué acaba de ocurrir en Butarque?

Mira, estoy aún sudando. Literalmente acabo de salir de la grada y mi corazón sigue latiendo como si hubiera corrido una maratón. Así que voy a intentar ser objetiva, aunque sepa que eso es imposible cuando hablas de tu equipo, del CD Leganés, de tu barrio.

Pero vamos a analizarlo. Porque eso es lo que hacemos las pepineras: sufrimos, celebramos, y luego lo analizamos hasta la extenuación.

Primer tiempo: ¿Qué estaba pasando?

Salimos a jugar como si tuviéramos algo que demostrar. Y quizás era así. Los primeros 15 minutos fueron de esos donde tienes la sensación de que estamos en el estadio mirando un partido diferente al que estamos viviendo. El equipo se movía rápido, recuperaba balones arriba, presionaba. Eso es lo que queremos ver.

Pero aquí viene lo que me saca de quicio: teníamos tres ocasiones clarísimas, CLARÍSIMAS, y no metemos gol. Una de ellas era de esas donde si la fallas, luego te arrepientes toda la temporada. El delantero estuvo por poco, pero "por poco" en el fútbol es como estar a 1000 kilómetros de distancia.

A partir del minuto 20, empezamos a complicarnos la vida. No es que el equipo rival fuera tan bueno, es que nosotros dejamos de jugar como habíamos empezado. Hubo un pase atrás del defensa que, sinceramente, me puso los pelos de punta. El portero salvó la jugada, pero eso es lo que te pasa cuando juegas con fuego.

Ese gol que encajamos (y que duele de verdad)

Minuto 37. Todavía me duele escribirlo. Un balón largo, una mala comunicación entre dos defensas (que claramente no habían entrenado esa situación lo suficiente), y de repente estaban 1-0 arriba. El gol en sí fue bien ejecutado por ellos, no es excusa. Pero fue un gol evitable, de esos que cuando ves la repetición te das cuenta de que no debería haber llegado ni al área.

Entramos al vestuario con esa sensación de haber sido superiores pero estamos perdiendo. Es de esas cosas que en el fútbol pasan y que no tienen lógica. Pero bueno, es así. El fútbol no es matemáticas.

Segundo tiempo: la reacción o la tragedia

Salimos en la segunda parte y, honestamente, se veía que el equipo quería reaccionar. Había intensidad, había ganas. Los primeros 20 minutos del segundo tiempo fueron nuestros. Volvimos a tener ocasiones. El equipo estaba mejor colocado, los movimientos ofensivos fluían.

Pero aquí viene lo que es frustrante: cuando tienes 45 minutos para empatar y el equipo contrario solo defiende, tienes que ser más efectivo. Necesitábamos meter gol, y los chorros que habíamos fallado en el primer tiempo se repetían. Balones claros, espacios claros, defensa rival retrasada... y nada.

Minuto 65, otra acción que pone de los nervios: un pase al lateral izquierdo que sale para allá y enfrente no va nadie. Es como si de repente olvidáramos que hay once jugadores en el campo. Esas cosas te pasan cuando hay ansiedad colectiva.

Ese momento donde casi te mueres del susto

Minuto 72: casi nos hacen el segundo. Un contraataque de esos que son casi los únicos en los que juega bien el equipo contrario cuando no tiene el balón. Nuestro portero tiene que hacer una parada de esas que luego sale en los GIF. En la grada habría pasado cualquier cosa: gente saltando, abrazos, la vieja de tres filas atrás rezando a la Virgen del Butarque.

Esa parada es la que probablemente salvó el partido, porque a partir de ese momento, el equipo rival se vino un poco abajo y nosotros empezamos a jugar mejor.

El gol del empate y el caos hermoso que vino después

Minuto 81. Aquí es donde ocurrió la magia. Una pared en la banda derecha, un pase rastrero hacia adentro, y de repente nuestro centrocampista (ese que siempre está en el lugar correcto en el momento correcto) llega y empalma. Gol. GOOOOOOL.

Lo que ocurrió después en Butarque no se puede describir. Es imposible. Fue ese momento donde 5000 personas gritan al mismo tiempo y sientes que el estadio se mueve. La gente se abraza sin conocerse, la abuela de arriba baja corriendo (casi se cae pero la atrapamos), la viejita de la fila de abajo literalmente pierde la voz. Eso, eso es por lo que vamos a Butarque.

¿Y el final?

Últimos 9 minutos were insane. El equipo contrario intentó meter presión, nosotros intentamos buscar el segundo gol, y la tensión en la grada era de esas que te quita años de vida. Llegamos al 90+4 y el árbitro pitó el final.

El veredicto

Empate. Uno a uno. Sobre el papel, sabe a poco cuando tienes 70 minutos para haber ganado el partido. Teníamos oportunidades clarísimas y no las aprovechamos. Eso es lo que tenemos que mejorar. El ataque, la puntería, esa frialdad en el área que tienen los grandes equipos.

Pero aquí viene lo importante: no perdimos. En una temporada como la de ahora, un punto fuera es valioso. Salimos del campo sin derrota, y eso, créeme, pesa.

Lo que me queda claro es esto: somos mejores de lo que jugamos hoy, pero también somos más vulnerables. Hay que trabajar la defensa, hay que mejorar la efectividad en el área. Pero el equipo tiene los ingredientes: ganas, talento y ese corazón pepinero que no se te quita ni aunque lo intentes.

Siguiente jornada será diferente. Siempre lo es.

Cada jornada trae nuevas oportunidades para demostrar cuánto sabes de fútbol.

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